top of page

Our Recent Posts

Tags

¿De quién es este p*&% reloj?: el tiempo cronológico vs el tiempo emocional

  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura

El día de la presentación de mi libro, entre fotos y abrazos, mi gente querida y las palabras que previamente había ensayado, dije algo que me cayó segundos después: que tal vez me había tardado cuarenta años en escribirlo. Y en ese mismo instante también dije: ¿y si no es tarde?


Y la respuesta no vino desde la teoría, vino también desde la gente: "escribiste cuando tenías que hacerlo." Y esto abrió una huella interesante, que me dejó reflexionando en estos días... ¿tarde según quién?


Mike Aryan sosteniendo su primer libro en un momento de reflexión personal.
¿Tarde? A veces estás llegando desde otro lugar.

El tiempo emocional

Si lo miras bien, hay dos formas de medir el tiempo que rara vez coinciden: el tiempo cronológico y el tiempo emocional.


El cronológico es el del reloj, el de las edades que marcan etapas. Es el tiempo de los "ya deberías", los "a estas alturas".

Este tiempo es útil: organiza, da estructura, pero fácilmente puede volverse una vara muy rígida cuando se convierte en el único criterio para evaluar una vida.


El otro tiempo es más silencioso, pues se reconoce a través de los procesos internos. Es el tiempo en el que uno entiende, suelta, integra, nos caen veintes, aunque por fuera parezca que "ya pasó mucho".


Puedo decir con honestidad que no llegué a la escritura de mi libro desde la misma persona que era hace siete o diez años antes. No solo porque tenía menos edad, sino porque tenía otra forma de sostenerme, de mirar la vida, de ocupar mis herramientas internas... y ese tipo de cosas cambian todo. Porque ya no se trata de cuándo haces algo, sino desde dónde lo haces.



Esto lo entendí cuando me estaba separando

Recuerdo perfecto cuando mi psicóloga me ayudó a entender algo cuando me estaba separando de mi ex-pareja con la que compartí hogar: el tiempo emocional no es el mismo que el tiempo del calendario. Uno puede haber terminado una relación hace años y seguir procesando cosas que apenas están encontrando su lugar. Y al revés, hay quienes en pocos meses logran movimientos del alma tan profundos que no siempre son visibles afuera.


Esta idea rompe por completo el sentir que vamos atrasados o adelantados. Simplemente vamos en nuestro proceso. Y aquí me detengo en decir algo clave: vivimos en una época que tiene prisa para todo, incluso para sanar.


Todo tiene que ser rápido, visible, compartible —o como ahora le llaman: instagrameable—, como si la profundidad pudiera medirse en velocidad.

Y no, bb. Hay cosas que solo maduran cuando dejan de ser urgentes, cuando dejas de perseguirlas o cuando le quitas peso a las expectativas. Aparecen cuando estás listo para sostenerlas.


Por eso, creo que la pregunta importante es: ¿de quién es el reloj que estoy usando para juzgar mi vida?


Reloj antiguo intervenido por la naturaleza representando el paso del tiempo y procesos internos.
El tiempo del alma no siempre coincide con el del calendario.

La idea del tiempo que heredamos

Muchas veces la idea no es nuestra. Es el tiempo de la familia, de la cultura, de las historias que aprendimos sin cuestionarlas. Por ejemplo, cuando tu tía te pregunta '¿y pa' cuándo los hijos?' sin saber que llevas tres años intentándolo y dos tratamientos a cuestas.


Ese es el tiempo heredado. El que juzga sin contexto… y cuando no coincide, aparece esa frustración de ir fuera de tiempo.


Y sin darnos cuenta, empezamos a tomar decisiones desde ahí: desde la comparación y la presión de que hay que alcanzar algo. Ahí es donde propongo hacer una pausa honesta.

He visto casos de personas que a los 25 ya se sienten tarde para sí mismas, y otras arriba de los 60 que apenas están descubriéndose en un lugar que se siente propio.


Persona en calma con ojos cerrados recibiendo luz natural en un momento de introspección.
El tiempo también se "mide" en lo que puedes sostener sin forzarte.

Y al final se trata de honrar ambos tiempos

Ese día, en la presentación del libro, me cayó el veinte de que llegué cuando por fin estaba listo para sostener lo que antes solo podía mirar como anécdotas de mi vida.

Y eso, aunque no se vea en el calendario, se siente distinto, como con otra raíz.


Al final, ambos tiempos sirven, funcionan para diferentes cosas. Mi conclusión es que lo que realmente te transforma no es el momento en el que acontece algo, sino la versión de ti que está presente cuando eso ocurre.


Y si este momento de tu vida —justo este, hoy merito— te encuentra preguntándote si vas tarde o temprano, quizá lo que necesitas no es un calendario nuevo, sino un espacio donde ordenar tus preguntas. Para eso están mis sesiones: para acompañar el ritmo que ya traes, no para ponerte otro reloj encima.


Si esto que lees te hace sentido, me encantará leerte en los comentarios. También puedes compartir este artículo con alguien a quien le venga bien recordar que sanar, procesar, elaborar, invertir, crear, crecer, duelar... también tienen su propio ritmo.


Y si estás en un momento donde quieres acompañamiento para ordenar lo que estás viviendo, puedes agendar una sesión conmigo desde mi página.


Texto de autoría propia. Todos los derechos reservados ® Mike Aryan

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page